El Cerro De La Soledad

El Cerro De La Soledad

En el mes de Diciembre y en el Barrio de Guadalupe de Huajuapan de Leon se celebraban las feistas tradicionles en honor a la Virgen. En esos dias, fui invitado para trasladar El Fuego Guadalupano que partia del Cerrro de La Soledad y llegaria al templo de Guadalupe en la noche del once del mismo mes.

Desde la azotea de mi casa ya habia observado en otras ocasiones, el descenso de las antorchas por el cerro y se veia espectacular. Esta vez no me perderia la oportunidad de participar ya que antes de ser una bonita actividad para engrandecer las festividades, es una demostracion de fe a la Virgen.

Se llego el dia del descenso al cerro y nos reunimos en el atrio del templo a las cuatro de la tarde. Comenzaron a llegar niños, jovenes y adultos, hombres y mujeres. Tambien vi llegar a Guillermo, mi amigo, que inmediatamente se acerco a saludarme.

Platicamos para ahcer tiempo y esperamos a todos los participantes. No observamos cuando se acercaron a nosotros dos personas adultas, un hombre barabado y una mujer no muy grande de edad. Ellos tmbien participarian en el evento ya que llevaban puesta la camiseta que nos distingia. Pense que aquel señor era uno de los misioneros que habia llegado al templo porque era diferente a nosotros en su aspecto fisico. Era alto, blance y barbado. La señora era como nuestra gente y lo unico que la diferenciaba dede las demas es que enia okos radiantes. Nos preguntaron que cual eramotivo que nos hacia participar en aquella actividad. Tambien nos mencionaron que ellos habian participado sienpre en el traslado del fuego. Como era la primera vez que participabamos mi primo y yo, no los conociamos. En esoestabamos cuando el sacerdote nos dijo que subieramos a los camiones que nos llevarian al pie del cerro. Asi lo hicimos.

El camion nos dejo en el lugar indicado y comenzamos a subir por la brecha que conduce a la cima del Cerro de La Soledad. Anuetro la iban aquellas personas extrañas que platicaron con nosotros. Mas arriba del monte se nos perdieron pues eramos muchos los que participabamos y el camino era demasiado estrecho.

Llegamos a la cumbre y aunque el cerro es demasiado alto, nadie estaba cansado. Esto es algo curioso ya que subir a la cuspide de un collado no es cosa facil. Unos estiraban las piernas, otros brincaban y el señor barbado y su acompañante, repartian agua y con un lienzo blanco y pequeño, limpiaban el sudor de la frente de los participantes. Tambien a nosotros nos dieron agua y nos limpiaron el sudor.

Como era la primera vez que mi amigo y yo subiamos al cerro en una actividad de estas, no nos sorprendio que auqellas personas nos limpiaran la frente, pensamos que era parte del ritual religioso.

Despues de esperar la llegada de la noche, hicimos una oracion, posteriormente encendimos nuestras antorchas, nos formamos y al escuchar el trueno de los cohetes, que era la señal, salimos trotando y emprendimos el descenso por el cerro.

Habiamos comenzado a bajar cuando senti un fuerte dolor en el estomago y senti que el aire me faltaba. Me detuve jale del brazo a mi amigo Guillermo, le expuse lo que me pasaba y que no podia mas, senti desfaller. Los demas seguian avanzando y nosotros nos hicimos a un lado para que pudieran pasar. Esperabamos a los encargados para que me auxiliaran. No tardaron mucho en acercarse a nosotros el señor de la barba y la señora que lo acompañaba, al ver que me apretaba el estomago con la mano. No es nada, me dijeron.

Despues me dieron de tomar algo de una botellita, me tocaron el hombro y seguimos avanzando. Ellos se ocultaron entre la fila. Pense que la sustancia que tome del frasquito aquel, era un excelente medicamento para el dolor de estomago. Rapido olvide mi dolencia y como si nada segui con mas energia que antes.

No habiamos avanzado mucho cuando mi amigo resbalo y rodo por la falda del cerro en un sitio muy peligroso. Me imagine lo peor. Pense que Guillermo se habia matado. Rapidamente los encargados gritaron a los demas que detuvieran el descenso. Se corrio la voz y todos regresaron.

Fui el primero en llegar en donde se hallaba mi camarada. Estaba sobre unas piedras, inconsciente, como muerto. Tenia sangre en la cabeza. Otros jovenes llegaron alla abajo donde estabamos. Ahi se hallaba tambien el señor barbado y observe como cargo a Guillermo y lo subio al camino. Mi amigo no se quejaba ni hacia nada, permanecia inmovil. Ya colocado sobre la brecha, se acerco la acompañante de aquel señor, toco al herido y le enredo en la cabeza un pequeño lienzo blanco que llevaba en la mano; casi al momento reacciono Guillermo. El señor de barba le toco la cabeza al herdio y despues hizo que bebiera del frasquito, del mismo que a mi me habi dado.

El descenso tenia que seguir y los encargados dijeron a mi camarada que se fuera despacio en compañia de dos jovenes. El declaro que no era para tanto, que se sentia muy bien y que seguiria con los demas. El señor barbado manifesto que en relaidad no era grave y que podia seguir si asi lo deseaba.

Tal vez no ibamos con devocion o no se que pasaba pero lo que nos iba sucediendo no era normal.

Las adversidades seguian. Ya habiamos llegado como a la mitad del recorrido, cuando una muchacha que iba adelante y cerca de nosotros, se desplomo sobre el rustico camino. Perdio el conocimiento y al caer se hizo varias heridas en la cara y en los brazos… Continuara.

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